La contaminación plástica es un problema de justicia social y medioambiental

Los problemas medioambientales que estamos viviendo, son probablemente el problema más grave al que nos hayamos enfrentado ya que el enemigo somos nosotros mismos y el objetivo es el planeta en el que vivimos.

Además, y para hacerlo aún más complejo, nos enfrentamos a un problema invisible, no tangible, con lo que es difícil crear conciencia de la gravedad del mismo. Cualquiera que vea una mancha de petróleo en el medio del océano con imágenes de peces y aves cubiertas de negro, lo identifica como un problema medioambiental.

Es más, frente a este tipo de problemas, nos convertimos en una sociedad consciente, y actuamos como un equipo colaborando y aportando nuestro granito de arena.

¿Pero qué pasa con la polución en las ciudades, con el agua contaminada, con los fenómenos atmosféricos cada vez más extremos, con el deshielo, con las toneladas de plástico que hay en el océano? Pues que como no los vemos, no los sentimos como un problema, pero que no lo veamos no quiere decir que no exista.

Todos seguimos respirando y aunque respiremos humo, a corto plazo no nos damos cuenta. Comemos pescado cuyos estómagos contienen microplásticos, pero como no los vemos, no nos preocupamos. Pasamos calor en verano, pero ponemos el aire más alto. Vemos tornados, huracanes y tsunamis por la televisión, pero claro, Indonesia nos queda muy lejos.

Además de esto, se trata de un problema injusto porque pagan justos por pecadores. En las zonas que hemos catalogado como “mundo desarrollado” producimos grandes cantidades de plástico, en Europa se produce el 19% del plástico del mundo y en Norte América el 18%. Y yo me pregunto, ¿Dónde acaban todos estos plásticos? ¿Cómo es posible que lleguen a países donde no existe esta  “locura” por el plástico?

Desafortunadamente, cantidades ingentes de plástico terminan en el mar donde las mareas son caprichosas y lo llevan a miles de kilómetros de donde se han producido, llegando a países menos desarrollados y pasándoles la pelota a ellos, el problema ya es suyo.

Es curioso cómo funciona nuestro sistema, el sistema de consumo ingente y desmedido en el que nos estamos sumergiendo nos ha llevado a gastar más de lo que tenemos en cosas que no necesitamos. Esto nos ha llevado a grandes crisis y problemas macroeconómicos que las grandes multinacionales han solucionado con la inclusión del concepto Low-Cost, que todos hemos abrazado como borreguillos.

Esto ha implicado la deslocalización de las producciones a países como China o la India, donde el coste laboral es menor; pero donde por el contra están menos preparados para la gestión de los residuos. Esto genera oportunidades para los habitantes de estos países, también riesgos de explotación y la gran amenaza de la gestión de los residuos.

Esto hace que por ejemplo en la India, con un consumo de plástico per cápita más bien bajo (11kilos en comparación con los 28kilos de Europa) sea uno de los principales productores de elementos plásticos.

Pues bien, si la gestión de los residuos plásticos es complicada en países supuestamente desarrollados, imaginémonos lo que pasa con los excedentes de las producciones, etc. en países emergentes como la India.

En España, por no ir más lejos, el 50% de los envases acaba en vertederos, es decir no se reciclan y no vuelven a convertirse en otro artículo plástico, sino que acaba en una montaña de plásticos, que crece y sigue creciendo. Tenemos un gran problema de gestión de residuos, industriales y urbanos tal y como se puede ver en el estudio realizado por Greenpeace.

Todos hemos quemado alguna vez un plástico, el hedor que se desprende es terrible, con lo que comprendemos que sano, no puede ser. ¿Qué hacen estos países para gestionar esos plásticos? Pues eso mismo, quemarlos.

Sus vertederos están aún más desbordados que los nuestros, y como no saben qué hacer con los residuos, plásticos o no, los queman. Produciendo una nube de contaminación altamente tóxica que terminamos respirando.

Es necesario tomar medidas urgentes para parar este atentado contra la naturaleza y debe ser desde aquí, desde los países que más contaminamos, no podemos mirar hacia otro lado e ir pasándonos la pelota de unos a otros. El planeta no va a morir, ni va a desaparecer; somos nosotros los seres humanos los que nos vamos a extinguir.

Cierto es que las grandes multinacionales y gobiernos tienen en sus manos la llave del cambio. Pero no por esto debemos quedarnos de brazos cruzados esperando a que estos organismos actúen. Somos ocho millones de personas habitando el planeta, si cada uno de nosotros hace un pequeño gesto, son 8 millones de pequeños gestos.

Si cada uno de nosotros reciclara un plástico cada día son 8 millones de plásticos reciclados al día, lo que supone más de 3.000 millones de plásticos reciclados al año. Abre los ojos, piensa en grande, cada pequeño gesto cuenta.

El movimiento Zero Waste nace con el objetivo de luchar contra el exceso de plásticos desechables de un solo uso, de darnos unas pautas sobre cómo poder reducir el consumo de plástico a través de pequeños cambios en nuestro día a día, siguiendo las pautas de este movimiento, la reducción es sencilla y muy grande.

Conclusiones

– El planeta está contaminado, es un enfermo crónico, los seres humanos somos los ‘únicos responsables y también los ‘únicos que tenemos la solución en nuestras manos

– En nuestra sangre hay cientos de sustancias químicas que no tenían nuestros abuelos, probablemente habrá que investigar mucho para determinar el daño que nos puedan causar, pero es seguro que buenas no son.

– La contaminación causa más de 20.000 muertes prematuras en España, la mayoría provocadas por la contaminación atmosférica, pronto empezarán las causadas por la contaminación plástica.

– En las zonas más contaminadas aumentan significativamente los casos de cáncer. Podemos seguir viviendo en la ficción o afrontar la realidad, si seguimos así TODOS tendremos cáncer dentro de pocos años.

– En España solo se recupera el 13,1% de los residuos, el resto acaba en vertederos e incineradoras. Este no es el cambio que necesitamos, hay que ponerse las pilas.

– Los países menos desarrollados son injustamente afectados por nuestro exceso de contaminación y generación de residuos.