Nuestro Baño, paraíso de bienestar, vertedero global

 ¿Lo vamos a seguir permitiendo cuando tenemos alternativas?

 

Lo paradójico del titular es poder incluir en la misma frase dos palabras con connotaciones tan contrapuestas; paraíso y vertedero. Sin embargo, lo cierto, es que la cruda realidad nos está demostrando que éste paradójico símil es posible y, además, aplicable, a muchos de nuestros baños.

Todos estaremos de acuerdo en que el baño, aparte de ser un cuarto necesario en nuestras casas es, sin duda, uno de los lugares en donde más disfrutamos cuidándonos. En el baño, nos aseamos, nos tratamos la piel, nos arreglamos el pelo, nos maquillamos, nos afeitamos, etc. En definitiva, todos, en mayor o menor medida, en nuestro baño es en donde más nos cuidamos; para sentirnos mejor, estar limpios, e incluso más guapos o por lo menos presentables. 😉

Este paraíso del bienestar, nos aporta muchos momentos agradables porque, ¿Quién no disfruta de una buena ducha o de un baño relajante?, ¿A quién no le gusta ponerse después algún producto que le deje la piel como nueva, fresca y perfumada?, ¿Quién no pasa un ratito al día en el espejo, arreglándose el pelo o cuidándose la cara?

 

Y es que, todo parece poco con tal de sentirnos más a gusto con nosotros mismos. Será por eso que, bien por necesidad o por placer, para nuestro aseo y cuidados diarios, la mayoría de nosotros, empleamos una cantidad considerable de productos y artilugios que nos hacen más fáciles y agradables esos momentos tan importantes de nuestro día a día.

Pero, ¿de qué cantidades estamos hablando?…

 

LA REALIDAD: ¿De qué está hecho nuestro paraíso de bienestar?

Haciendo un somero (sólo por encima) repaso, lo más probable es que en el baño de la mayoría de nuestras casas, haya por lo menos, ¡ojo al dato!:

Productos de aseo: champús, geles de baño, jabón para las manos, otro para la cara, geles íntimos, productos de higiene bucal, desodorantes, etc. y, además, lo más común es que cada uno de nosotros tengamos nuestros propios productos, bien por necesidad o bien por preferencias.

 

Acompañando a estos productos, casi siempre, solemos tener: esponjas de baño, cepillos de dientes, hilos interdentales, cepillos para la piel, manoplas, la suave, la que rasca, los de mamá, los de papá, para los peques, etc. cada uno, de la forma, tamaño, color o textura que más nos guste.

Evidentemente, con estos productos necesitamos otros artículos para ponérnoslos y para quitárnoslos: algodones, toallitas, esponjitas, pinceles, brochitas, y otros muchos artículos que el mercado nos ofrece para que todo esté perfecto y en su sitio.

Otros imprescindibles en nuestro baño son los productos para el cabello: acondicionadores, mascarillas, anti frizz, fijadores, lacas, tintes, sprays para dar volumen, para quitar volumen, para rizar, para alisar, para abrillantar, etc. Así como, todo un mundo de posibilidades en cuanto a artículos de peinado: cepillos, peines, peinetas, redondos, cuadrados, con diferentes púas, tamaños, formas y colores. En definitiva, todo lo necesario para que la lucha diaria con nuestros pelos sea más sencilla.

Aparte de todos los anteriores, también hay que sumar otros muchos artilugios de cuidado personal que tampoco pueden faltar: maquinillas de afeitado con sus complementos, ceras, bandas o cremas depilatorias, y sus complementos, bastoncillos, compresas, tampones, toallitas higiénicas … y lo que cada uno podamos necesitar.

Tampoco suelen faltar los productos de belleza: maquillajes y cosméticos, desmaquillantes, exfoliantes, quitaesmaltes, cremas para el cuerpo, para la cara, de manos, de pies, geles de afeitado (para antes y para después), aceites y lociones, productos solares (para antes de quemarnos y para después), perfumes, sprays, y un laaarrrgo etcétera, según el caso.

Y a todo esto, habría que sumarle las atractivas cajitas, bolsitas, paquetitos, lacitos, botecitos, etc. en los que vienen maravillosamente presentados, muchos de estos artículos, para el deleite de nuestra vista.

¿Exagerado?, no demasiado ¿verdad? Pues, en muchas ocasiones, como sabemos, cada uno de estos productos habría que multiplicarlo por el número de habitantes de cada casa, porque, por supuesto, cada cual tenemos, nuestras preferencias, gustos y necesidades particulares.

Y así…, atendiendo precisamente a nuestras preferencias, gustos y necesidades, cada uno vamos creando nuestro pequeño paraíso de bienestar en el cuarto de baño, haciendo acopio de todo aquello que el mercado nos ofrece para nuestra satisfacción y “felicidad”. Porque, digo yo…

 ¿Acaso no solemos considerar como un verdadero paraíso de satisfacción y felicidad, tener un montón de cosas “maravillosas” a nuestra disposición, pensadas exclusivamente para hacernos sentir bien, sea cual sea nuestro “capricho”? Y tanto que sí… 😉

“Productos de aseo, belleza, capilares, dentales. Son cientos de productos en nuestros baños, muchos de ellos de plástico y de muy corta duración. Muchos de ellos acabarán en el mar, pero existen muchas marcas como BANBU que ofrecen alternativas sostenibles”

Sin embargo, por desgracia, hay un gran, PERO en esta realidad. Y es que todas estas cosas NO son eternas y, de hecho, NO permanecen en nuestras casas por mucho tiempo, sino que, en la mayoría de las ocasiones, lo que empezó siendo parte de nuestro pequeño paraíso, acaba siendo parte de un gran vertedero global que, en gran medida, comienza precisamente ahí, en nuestro baño.

EL PROBLEMA: ¿Por qué nuestro paraíso de bienestar se convierte en vertedero?

Así es. Ese lugar que tantos momentos agradables y beneficios nos proporciona, acaba convirtiéndose en uno de los mayores generadores de desechos plásticos que está condenándonos, a todos, a una contaminación ambiental sin precedentes, destruyendo toda clase de hábitats que son necesarios, también, y por supuesto, para nuestra propia supervivencia. Y es que…

El verdadero problema, no es la cantidad de productos y artilugios que usemos en el baño, sino más bien; ¿que contienen esos productos?, ¿en qué vienen contenidos?, ¿de qué están hechos?, ¿qué materiales se utilizan?, ¿a dónde van después de ser usados?, ¿podemos realmente gestionar esos materiales una vez que salen de nuestras casas?, etc. etc. etc.

Lo cierto es que las respuestas a estas, y muchas más preguntas que nos deberíamos hacer, nos las está dando la realidad de nuestro entorno, el cual nos está respondiendo de manera alarmante desde todos los puntos del planeta.

Por repasar algunos datos…

  • El consumo mundial de todo tipo de productos de higiene y cosmética sigue creciendo mundialmente cada año entre un 3 y un 4%.
  • Prácticamente la totalidad de estos productos se comercializan en envases plásticos. Muchos contienen plásticos en su formulación y otros muchos están fabricados íntegramente de plástico.
  • Particularmente perjudiciales resultan los microplásticos, presentes en productos de higiene y limpieza como esponjas, exfoliantes, pastas de dientes o detergentes. Se calcula que cada bote de 100ml puede contener entre 130.000 y 2,8 millones de estas diminutas bolas de plástico que llegan al mar a través del desagüe, porque su tamaño tan reducido hace que no queden atrapadas por los filtros de las depuradoras.
  • Más de nueve millones de toallitas se tiran a la basura cada día. Por ejemplo, en 2019 se tiraron al váter cerca de 35 toneladas de residuos sólidos (el 75% toallitas) y en su mayoría, toallitas desmaquillantes. El resto; productos de higiene íntima y bastoncillos.
  • En España se venden al año 160 millones de cepillos de dientes de plástico, los cuales no tienen un reciclaje adecuado.
  • Unos 2000 millones de cuchillas de afeitar de plástico son desechadas al año en el mundo, sin posible reciclaje.
  • Un estudio reciente informa de que la cantidad de bastoncillos de plástico recogidos anualmente en las playas europeas es de 320.000 kg. ¡y eso que cada uno no pesa nada!
  • En España, el 50% de los plásticos que llegan a los sistemas de gestión de residuos terminan en los vertederos sin ser reciclados. De hecho, en España sólo se recicla aproximadamente el 30% de los envases domésticos que consumimos.
  • Además, el plástico puede tardar más de 400 años en degradarse. Y es que, el plástico no desaparece, simplemente se divide en partículas más pequeñas. Así es que, hoy en día, se encuentra en la comida, en el agua que bebemos y en el aire que respiramos.
  • De los 8.300 millones de toneladas métricas de plástico que mundialmente se han producido en el año, 300 millones de toneladas se han convertido en desechos plásticos. De ellos, solo el 9 % han sido reciclados y el 12% incinerado. El 79% se está acumulando en vertederos o deteriorándose en entornos naturales lo que significa que, en algún momento, gran parte de estos desechos (unos 10 millones) acaba en el océano, el «sumidero final».

LAS MEDIDAS: ¿Qué se puede hacer ante este panorama tan desolador?

¿Alarmante, o no alarmante? Yo diría que lo siguiente a eso…. ¡una barbaridad, vamos! ¡una auténtica catástrofe medioambiental que promete un futuro más bien negro, a las generaciones venideras.

Y, aunque estos datos son realmente preocupantes y los límites se han rebasado hace tiempo, los expertos aseguran que todavía hay tiempo de rectificar, pero, como ellos mismos afirman, los cambios que se han de llevar a cabo, han de ser rápidos, drásticos y desde todos los ámbitos.

Cómo se expresó en la última Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, del 15 de marzo de 2019, sobre “El compromiso mundial de la reducción de plásticos de un solo uso”; “Las estadísticas globales actuales son bastante alarmantes y las proyecciones para las generaciones futuras son terribles, y exigen acciones urgentes de los gobiernos, las comunidades, las empresas y los individuos“.

De la misma forma, en la misma asamblea se reconoció que:

  • Las soluciones basadas en el reciclaje, no son suficientes ya que no existe a nivel global una infraestructura capaz de manejar la ingente cantidad de plástico que se produce, donde las cadenas de suministro producen 5 veces más plástico virgen que reciclado.
  • Las empresas tienen que cambiar su modelo de distribución y comprometerse a reducir los plásticos de un solo uso que emplean, porque los plásticos biodegradables tampoco sirven como solución.
  • La única forma de frenar de verdad la contaminación por plásticos es la adopción de una economía circular de reutilización y nuevos patrones de conducta, para que cada actor de la cadena asuma su responsabilidad en la generación de estos residuos.

Y concluye: De no hacerlo así, para 2030 se duplicará la cantidad de residuos plásticos, llegando a una cifra que podría rondar los 104 millones de toneladas, y con ello se multiplicarán las devastadoras consecuencias medioambientales y de salud global.

“De no hacerlo así, para 2030 se duplicará la cantidad de residuos plásticos, llegando a una cifra que podría rondar los 104 millones de toneladas”

 

LA SOLUCIÓN: ¿La hay?, ¿Es posible frenar la catástrofe?, ¿todavía hay esperanzas?

A la vista de la YA crisis medioambiental que tenemos encima, lo que parece bastante claro es que la necesidad de actuar de inmediato es real. Y lo que también parece estar claro es que nosotros, como principales consumidores de este material, deberíamos asumir nuestra responsabilidad en este asunto, y actuar en consecuencia; ¿Cómo? Pues cada uno como buenamente pueda. ¿Por qué? Porque, afortunadamente, TENEMOS ALTERNATIVAS.

¡USÉMOSLAS!

Hoy en día somos muchos los que nos dedicamos a ofrecer alternativas para precisamente, y entre otras cosas, ayudar a detener este crecimiento incontrolado de contaminación por plásticos que está ahogando, destruyendo, aniquilando la vida -incluso la nuestra-, a lo largo y ancho de todo el planeta.

Nos dedicamos a esto porque tenemos esperanza, y porque hemos aprendido que se puede vivir, disfrutar y tener un verdadero paraíso de bienestar en casa, sin renunciar prácticamente a nada.

Hemos visto y probado, en nuestra “propia piel” y en nuestro día a día, que, aun cambiando nuestros hábitos y nuestra forma de consumir, no nos falta de nada. Hemos comprobado que la mayoría de las alternativas, que hemos decidido utilizar, son incluso mejores para nosotros y para nuestra propia salud.

Por eso nos dedicamos a esto:

 

Por nuestro bienestar. Por el bienestar del planeta y por el bienestar de todos los que en él convivimos.

En Banbu, por ejemplo, te ofrecemos muchos artículos y productos para que en tu baño no te falte de nada. Para que tu baño sea un verdadero paraíso de bienestar sin convertirse, tarde o temprano, en un vertedero.

  • Te ofrecemos una magnífica cosmética ecológica en formato sólido: 100% natural, 100% biodegradable, 100% vegana y 100% cero residuos. Te ofrecemos champús, jabones, desodorantes, acondicionador de pelo, jabón para mascotas, para que te cuides igual de bien, o posiblemente mejor, y puedas prescindir de envases plásticos y de productos que contienen plásticos en su composición.
  • Te ofrecemos, cepillos y peines para el pelo (también para mascotas), de materiales 100% sostenibles, biodegradables, compostables. Así como, cepillos de dientes, incluso para niños, incluso con su funda, con las mismas características de sostenibilidad.
  • Tenemos esponjas vegetales, totalmente naturales, biodegradables, duraderas, que no se descomponen en microplásticos, y te ayudan a limpiar tu piel suavemente y en profundidad.
  • Tenemos una alternativa sostenible perfecta para los bastoncillos de oídos, hechos de bambú y algodón natural, con mucho menos impacto medioambiental.
  • También aportamos alternativas reutilizables, como, por ejemplo, toallitas y discos desmaquillantes, hechos de fibras vegetales y algodón natural. Totalmente biodegradables e igual de efectivos y cómodos de usar.
  • Otra joya de sostenibilidad es nuestra gama de afeitado: Maquinillas y brochas como las de antes, de las que no hace falta tirar porque son buenas, cómodas, suaves con la piel y además reutilizables y preciosas.

En Banbu, además tenemos muchos más artículos pensados para sustituir perfectamente a todos esos productos que, cuando se acaban y los tiramos, lamentablemente, van a parar a esa inmensa montaña de residuos que entre todos debemos, con urgencia, empezar a evitar.

¡Echa un ojo a nuestra web!

Porque merece la pena, porque podemos y porque está en nuestras manos tener un planeta LIMPIO, SALUDABLE y RESPETADO